viernes, 8 de enero de 2016

Una sociedad sin honradez

Cuando hacemos las cosas apegados a la moral esto nos indica que  somos personas  honradas y que estamos actuando bien.
 

 Pero cuando jueces, diputados, senadores, ciudadanos... de un país pierden la honra no hay nada que buscar, esto quiere decir que será una sociedad colmada de delincuentes, corruptos, comerciantes de la justicia y sobre todo un país lleno de gente que quiere tener mucho dinero al precio que sea.
 

Si hay una buena remuneración económica de por medio no importa la magnitud del crimen que cometió el individuo en menos de lo que usted se imagina el estará en las calles interactuando con los demás ciudadanos, como una persona común y corriente y  usted se dará cuenta de que este no es tan común y corriente como se lo imaginaba cuando el individuo  cometa su próximo crimen, es entonces cundo bajo un inmenso asombro usted se enterara  de que es un reincidente, el seguro volverá a la justicia pero al cabo de un tiempo estera de nuevo en las calles claro! si tiene dinero para pagar,  si no tiene corre el riesgo de continuar sepultado bajo la sombra de los barrotes.
 

Los que componen el Sistema Judicial  dominicano al ver que ellos  están como chivos sin ley hacen lo que mejor les parece,  pues cada vez son menos los que reclaman ya que  la gente desconfia y muchas veces entienden que en realidad no vale la pena.

  lanzar a las calles a delincuentes a cambio de grandes sumas de dinero ya es parte de la cotidianidad dominicana.

Los  ciudadanos serios que existen  al final van disminuyendo, pues lamentablemente mucho terminaran tomando el mal ejemplode corrupcion de quienes los gobiernan.
 

 Por eso no podemos asombrarnos cuando vemos tantos actos inhumanos,  ya casi no se observa esa calidad humana de la que tanto se hablaba en tiempos atrás se reconocía a los dominicanos por su alto sentido de solidaridad para con los demás, inclusive hasta con aquellos desconocidos, hoy el panorama es otro y ya no somos ni sombra de lo que éramos. Solo debemos rogarle a Dios para que los dos o tres que quedan conservando la sensatez  no la pierdan por completo.
 

Si todos perdemos el equilibrio vamos rumbo al abismo y esta sociedad solo la salvara  el señor Jesucristo, cuando las sociedades se vuelven incontrolables es cuando Dios toma el control de las mismas, como ocurrió en los tiempos de Sodoma y Gomorra,  del profeta Noé, cuando Dios vio que las cosas se habían salido de control entonces  decidió poner fin.

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