jueves, 2 de junio de 2016

Mi mejor cumpleaños

El miércoles 18 de mayo fue un día normal en mi vida hasta que el reloj marco alrededor de la 9:00 pm y sentí la furia de la muerte sobre mí, con tal intensidad que pensé que me había llegado la hora.
Hoy hace dieciséis días de que sufrí un accidente que como paradoja de la vida fue un miércoles igual al día en que cayo mi cumpleaños. Confieso que se hace difícil escribir el lead de la noticia cuando es uno el protagonista de la misma, por eso hasta hoy se me había dificultado pronunciarme  al respecto.
Es normal que el día de sus cumpleaños las personas programen fiestas;  En mi caso no pasó nada de eso, pues ayer miércoles 1ro de junio día de mi cumpleaños a primeras horas de la mañana fue necesario   desplazarme a una clínica de la ciudad para retirarme los treces  puntos que me habían hecho  en la cabeza la noche del accidente.
Aunque continuo con mi brazo izquierdo cubierto por un yeso y valiéndome solo con la mano derecha puedo decir que este ha sido uno de mis mejores cumpleaños, no me cabe la menor duda de que Dios me hizo el más grande obsequio de cumpleaños, me regalo una segunda oportunidad. Otros con menos de los golpes que yo recibí ese día han muerto. 
    
No prepare una enorme fiesta de cumpleaños pero si me reuní con varios familiares y juntos oramos, di las gracias  Al Señor  por la oportunidad. A todos mis amigos les aconsejo a que cada día antes de salir de sus hogares y al levantarse pongan su día en manos de Dios, tengo la certeza que si yo no hubiese hecho varios salmos cuando me levante ese día, hoy no la estaría contando. Aprovecho para dar  gracias a los amigos de mis  redes sociales  por sus felicitaciones, Dios les bendiga siempre. 
A raíz de lo ocurrido he podido corroborar una vez  de lo  millonarios que somos y muchas veces no lo sabemos  el poder hacer cosas tan  sencillas de nuestras vidas cotidianas como asear nuestros cuerpos, cepillar nuestros dientes con tal facilidad es una gran bendición; pero es necesario  no poder hacerlo, o hacerlo con dificultad para uno añorarlo y valorarlo, cuanto extrañe  el no poder lavar mi cabello con shampo como de costumbre, ya que por mi situación lo recomendable era usar jabón de cuaba y que decirle de tener que durar una hora en la ducha bañándome con una sola mano.
Si en estos momentos tu puedes hacer cosas tan sencillas como estas y muchas otras eres multimillonario, recuerda colocar a Dios como el centro de tu vida y las demás cosas te  llegaran por añadidura y te convertirá en un ser intocable por la maldad.   

Mil gracias a los amigos de la red por sus felicitaciones, Dios les bendiga siempre.