domingo, 4 de enero de 2015

Pidió que lo cambiaran de familia porque nunca había papel de baño

Por: Johanny Jimenez 
johanny pad 01@hotmail.com 

Marcos es un joven estudiante de la secundaria de origen europeo que vino a República Dominicana a estudiar por intercambio, como sabemos cuándo estos jóvenes llegan al país son acogidos por algunas familias que los hospedan  en sus hogares durante el periodo del año escolar. En este caso una de las familias perteneciente a la Sociedad de Padres y amigos del colegio que gestiono el intercambio estudiantil ofreció posada a Marcos, la familia es de pocos recursos económicos mientras que Marcos viene de una familia acomodada en su país.


Según manifestaciones de Marcos en su nuevo hogar se vio  cara a cara con la pobreza pues cada vez que deseaba tomar una ducha tenía que trasladar hacia el baño unos  pesados  cubos de agua y para colmo nunca encontraba papel higiénico cuando se disponía a realizar sus necesidades fisiológicas.

A pesar de que Marcos ya le había tomado mucho afecto  a su familia adoptiva por la situación en que se encontraba viviendo,  un día sintió que ya no podía seguir en aquel lugar por lo que solicito a los directores del colegio que lo cambiaran de allí ya que  su nueva vida como pobre le estaba resultando muy difícil de sobrellevar.

Para alivio de Marcos su petición fue escuchada y se hicieron las gestiones para encontrarle un nuevo hogar en donde hospedarse, la búsqueda tuvo éxito y una familia de buena posición económica le ofreció un nuevo albergue. Desde ese momento el joven comenzó a experimentar gran satisfacción la cual parece percibirse en la gran sonrisa que se ve plasmada en su rostro cada vez que sube algunas fotos a las redes sociales usando casi siempre  como marco los alrededores de la piscina de su nueva residencia.

A pesar de las dificultades que el joven vivió con su primera familia temporera continúa tratando con mucho aprecio a todos sus miembros llamando inclusive a los más pequeños  hermanitos.  A pesar de que Marcos recibía una remesa mensual de sus padres desde Europa,  no supo cómo lidiar con la miseria que le toco vivir en esos días.


Ojala y en nuestra vida cotidiana todo fuese tan fácil de resolver como en esta historia; pero que va, la realidad es otra y cada día vemos como muchos nacen en la miseria y está en vez de minimizarse cada día se agudiza más en los hogares de esas personas, por lo que sus vidas transcurren “entre las pestes y la bestia” como dices Franco de Vita en una canción y finalmente estos  nacen y mueren siendo los hijos de la oscuridad, debajo de la ciudad donde la vida no cuenta.

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